el último vuelo
Sopló el viento gélido de invierno arrastrando vida y muerte. Lo vivo, seguirá su rumbo. Para lo inanimado significará, quizás, su último vuelo.pasó el hombre...
... y la tierra acogerá, como madre de nuestro entorno, todo aquello que reciba. Y veremos surgir de sus entrañas el fruto concebido, para bien o para mal.Ramblas de Barcelona

Si en alguna ocasión, sientes vacío de almas en tu ánimo, piensa que no estás sólo. Si te dejas llevar por la corriente humana, hacia el mar, como río de peces andando, no intentes eludirla.
Alguien está contigo.
La puerta verde

No se abrirán mis viejas alas de madera si no a quien de veras quiera escuchar el paso sosegado del templario que osó un día entrar a llorar su pena tras esas pobres paredes. Testigos únicos de su infortunio la talla humilde de San Blas, la cera derretida de las velas que Eufemia a diario prendía rogando el regrse de Alonso de Díaz, cruzado y fiel batallador a los moros en tierras santas.
A mis espaldas la nada, más allá la penumbra donde aún se oyen los gemidos, los llantos y sonido de las cuentas pasando junto a las aves maría. Junto al altar de granito, grís ennegrecido y áspero cayó fulminado por la espada del dolor Alonso.
Al-Andalus (recetario)
Uno toma una joven y grasa oveja, descuerada y lavada. Se abre entre los dos perniles y todo lo que está en su estómago es cuidadosamente quitado. En su interior uno pone un ganso relleno y en la panza del ganso una gallina rellena, y en la panza de la gallina, un palomo joven relleno, y en la panza del palomo un zorzal relleno y en la panza del zorzal otro pájaro frito o relleno, todo esto relleno y salpicado con la salsa descrita para platos rellenos. La abertura es cosida junta, la oveja es puesta en el horno de barro caliente, y se deja hasta estar crujiente por fuera. Es salpicado con más salsa, y entonces puesto en la cavidad de un ternero el cual ya ha sido preparado y limpiado. El ternero es entonces cosido y puesto en el horno caliente, y dejado hasta que esté hecho y crujiente por fuera. Entonces se saca y se presenta.
Son las sombras quienes abrigan el tiempo pasado y me afano en encontrarlas mientras las calles en Agosto yacen en estado comatoso atacadas por el impasible calor del verano. Horas de siesta donde sólo algún leve ronquido se aprecia tras las persianas echadas como escudo defensivo. Ni los lagartos se atreven, ni las camufladas salamanquesas raparecen sobre las paredes enyesadas, cobijadas entre alguna grieta aguardando el respiro del atardecer... La llegada de la sombra suave que trae la brisa serrana.
